ringEl círculo mágico es un término de común encuentro cuando se habla de gamificación, son de esas frases que parecen extraídas de una película del Señor de los anillos, Nardia o si tienes un poco más de edad,  Willow, aquella famosa película de ficción y aventura de finales de los 80.

Lo cierto es que el círculo mágico es un concepto que está atado a nuestra disposición a los juegos. Pero, ¿qué es?, ¿es una regla?, ¿es una cosa?, ¿es un mundo fantástico?, ¿en donde se encuentra?, ¿por qué no lo veo?, ¿dónde lo compro?, ¿cómo lo aplico? Es un término tan fascinante y sencillo a la vez que, seguramente siempre te ha abrigado bajo su manto y ni siquiera sabía que se denominaba así.

Vamos a explicarlo con un ejemplo, imaginemos que nos disponemos a disfrutar de un juego de mesa, no importa cuál, selecciona el que gustes. Además, nos disponemos a jugarlos con digamos compañeros de trabajo, cuyas jerarquías podrían o no ser similares a las tuyas. O con amigos y familiares cuyo respeto, obediencia y nivel de confianza podría también variar. Es decir, un juego de mesa cualquiera con otros jugadores que tienen ciertos lazos y conexiones contigo en el mundo real. Hasta aquí todo bien.

Inmediatamente al comenzar el juego, verás como cada jugador asume y respeta las reglas del juego como válidas, y como inválida todo lo que esté fuera de este. Además, todos los jugadores se comprometen de manera voluntaria a respetar dichas reglas. Esto quiere decir, que no importa si voy a hacerle un jaque mate a mi jefe o comprar más casas y hoteles para cobrarles más a mis padres, tíos o hermanos, cada vez que caigan en una de mis propiedades durante una partida de monopolio. Y esto lo puedo hacer porque las reglas del juego me lo permiten y todos los jugadores involucrados en el juego asumieron de manera voluntaria respetar dichas reglas. Al terminar dicho juego, mi jefe seguirá siendo mi jefe, mis padres seguirán siendo mis padres y mis subalternos seguirán siendo mis subalternos, pero durante un breve espacio de tiempo, todos, inmersos en el círculo mágico, eramos iguales, condicionados por las mismas reglas y tuve la oportunidad de divertirme con ellos, compitiendo, colaborando, ganando o perdiendo, en otro contexto que no es la realidad, sino un submundo que juntos creamos.

El círculo mágico es lo que permite que los juegos sucedan.

Espero que no me malinterpreten, no son la reglas o instrucciones. Ya que ellas sólo son parte de las diversas mecánicas o dinámicas que requiere el juego para que este tenga fluidez (y sentido). Es la disposición (y repito nuevamente), voluntaria de los jugadores a sumergirse en un mundo o una realidad alterna que sólo tiene sentido si se vive bajo esas reglas.

Mmmmm, no pareces muy convencido. Aquí tienes otro ejemplo.

golfSeleccionemos un deporte, digamos el Golf. Es una final importante y uno de los jugadores decide por cansancio, ventaja, o por ser práctico para ir pronto a casa, tomar la pelota con sus manos, caminar y depositarla en el hoyo más cercano que tenga. ¿Qué ocurriría? Pues no sólo quedaría descalificado, sino que además de otros calificativos no muy gratos, le tildarían de tramposo. ¿Por qué? Porque las reglas del golf son muy claras y todos los que allí participan, tanto jugadores como espectadores, saben que las reglas dictan esto o aquello y todos asumieron aceptarlas de manera voluntaria para poder jugar. Así que realizar una maniobra como esa, no sólo rompería con la magia que envuelve al juego sino que desataría la furia de los otros jugadores.

Como ejercicio te invito a que observes los niños a tu alrededor. Fíjate como desarrollan sus juegos dentro del círculo mágico. Mira como se divierten con algunas reglas básicas y con otras improvisadas que a veces van construyendo sobre la macha, pero que increiblemente todos respetan para poder jugar. Fíjate como adoptan sus roles de vaqueros o indios, o son los nuevos Súperman o Spiderman, sin requerir siquiera del vestuario correspondiente. Sólo con su imaginación y participación hacen posible que el círculo mágico aparezca y los juegos sucedan.