Hace 1 año estábamos reunidos los fundadores de Vivace, dejando volar nuestra imaginación y dándole forma a lo que cada uno de nosotros consideraba debía ser este sueño en forma de gran reto, como lo es iniciar una empresa en nuestro país.

Cada miembro de esta familia, cargado con su morral de valores, herramientas, conocimientos y sobre todo, las ganas inmensas de forjar nuestro propio camino haciendo lo que nos apasiona (la búsqueda constante de innovaciones tecnológicas), que nos permitan marcar diferencias en el mercado Venezolano e incluso en el resto de América Latina, decidimos dejar nuestra “Zona de Confort” y saltar a esta gran “Zona de Aprendizaje”, que como todo cambio ha estado lleno de incertidumbres.

Muchas son las barreras y obstáculos que hemos tenido que atravesar en este tiempo, considerados normales para jóvenes emprendedores de esta parte del mundo, pero que al final se han traducido en un gran aprendizaje tanto personal como profesional.

Hoy, cuando celebramos con mucho orgullo y alegría nuestro primer aniversario, hacemos un pequeño inventario de todos los logros, los sin sabores y los sueños que aún permanecen intactos, y no nos queda más que estar agradecidos por esta oportunidad única en la vida, agradecidos con todos aquellos que de alguna u otra manera han formado parte de esta travesía, los que valoran nuestro esfuerzo e incluso los que no tanto.

Gracias a nuestros colaboradores, quienes muchas veces sin saberlo, representan una gran fuente de inspiración para continuar adelante, seguir la ruta trazada y sentir que no estamos equivocados al decir que nuestro éxito lo debemos a nuestra gente, los miembros de esta familia que cada vez se hace más grande. A ustedes, gracias por creer en Vivace y en nuestro país, a pesar de las dificultades.

A nuestros clientes, gracias por confiar en nosotros. Nuestra meta siempre será ser vistos por como una fuente de innovación tecnológica, acompañado de un trato cordial y amable.

¡Queremos ser la empresa diferente!

Y por supuesto, gracias a todos los que de alguna manera nos han ayudado con sus palabras de aliento, o nos han hecho sacar el terco que llevamos dentro para demostrarles cuan equivocados estaban.

Gracias.